River le ganó 2 a 0 a Almirante Brown con dos de Trezeguet y está otra vez en Primera. Terminó celebrando antes de tiempo gracias a la goleada de Ferro sobre Instituto, de la que también se favoreció Quilmes, el otro ascendido.
Si alguien pretendía ver un partido de fútbol, estaba equivocado. Si alguien pretendía mirar semejante acontecimiento con el corazón latiendo normalmente, estaba equivocado. Y los futbolistas de River no fueron la excepción. Igual que en las últimas fechas, no jugaron al fútbol; sufrieron por las circunstancias. 

Ya está: River lo hizo. Está en Primera y es campeón. Este técnico y estos jugadores devolvieron al club al lugar que no debió haber abandonado nunca. Con esa carga encima afrontaron un torneo bravísimo, con otros tres equipos que le aguantaron el ritmo y no le dieron tregua hasta el último minuto. Con hinchas propios que no fueron capaces de perdonar los errores que aparecieron en el camino. River estaba jugando por una causa. Está cumplida.

Hubo que esperar recién hasta el arranque del segundo tiempo para darle un poco de paz al corazón. Se hablará algunos días del offside (muy claro) de Funes Mori al habilitar a Trezeguet, pero lo que quedará en el recuerdo es el zurdazo del francés al segundo palo. A los 4 minutos River tenía la misión cumplida. Justo cuando empezaba a sufrir porque en ese momento ganaba Quilmes y los de Núñez debían jugar un desempate con Instituto.

Ya que nombramos a los otros rivales que se jugaban el ascenso, para darle más valor a lo conseguido por River, se puede comparar con lo que hicieron en la última fecha Instituto y Central, los hasta poco y nada punteros del campeonato. Los de Córdoba fueron goleados 3 a 0 por Ferro en casa. Y los de Rosario cayeron 3 a 2 ante Desamparados, que perdió la categoría. Ante ese par de renuncios se favoreció Quilmes, que le ganó a Brown de Puerto Madryn (presentó un equipo de suplentes porque jugará la Promoción) y acompañará a River a Primera. Ah, el técnico es Omar De Felippe, mientras Caruso Lombardi debe todavía sufrir con San Lorenzo.

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Por eso, lo que hizo este equipo de River vale mucho. Cierto: River defendió mal, no supo mantener resultados, jugó muchas veces sin paciencia, arrastrado por la presión externa. Almeyda también se equivocó en algunas decisiones. ¿Pero quién no la pifia? Y mucho más si el entrenador, igual que sus jugadores, estaban haciendo su primera experiencia. 

River terminó siendo un grupo. Lo demuestra que Cavenaghi y Alejandro Domínguez, los ídolos que volvieron para volver, acabaron viendo el 2 a 0 desde el banco. A esa altura, Ferro ya goleaba a Instituto y el ascenso no peligraba. Por eso no fue grave que Trezeguet fallara un penal. El mismo francés iba a redimirse empujando un centro de Funes Mori (acierto del DT al cambiar a Cavenaghi).
Ya esta. Se acabó el sufrimiento. Ahí se ven las lágrimas de Matías Almeyda, el descargo de muchos, los gritos de todos. River volvió. El fútbol lo estaba esperando. Fuente Diario Registrado
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