La Muerte: Lugar Común
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Los suicidios son un síntoma de un profundo malestar que los funcionarios no pueden (ni han intentado) erradicar, y del que incluso forman parte. El gobierno que prometió hacer realidad la esperanza tiene la segunda tasa más alta de suicidios de todo el país. (por Daniel Medina
Una epidemia de suicidios es, quizás, la prueba más irrefutable de que la promesa de hacer realidad la esperanza, está lejos de cumplirse. Entre 1997 y 2008 el suicidio adolescente creció en el país un 102%, mientras durante el mismo periodo en Salta la tasa subió un 328%. Es la segunda provincia con el índice más alto. En Salta, la tasa de suicidio entre los 15 y los 19 años es de 23,1 por cada 100 mil habitantes, cinco veces más que en la ciudad de Buenos Aires(4,8 x 100 mil), y más del doble de la tasa promedio de la Argentina (9,9 x 100 mil). Los registros de la ONG Asociación para Políticas Públicas, con estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, señalan que la tasa en los varones es de 35,2 por casa cien mil habitantes, las de las mujeres, de 11,2 por cada 100 mil.
En los jóvenes de entre 10 y 14 años a nivel nacional la tasa también registró un aumento del 100 %, en Salta, del 150%. Hasta el 2008 se producía casi un suicidio de adolescente por día en Salta. Y hay que tener en cuenta que, por cada muerte producida, se llevan a cabo, por lo menos, veinte (una cada 80 minutos). La mayoría de los que consiguen morir son hombres, aunque el número de intentos sea superior en las mujeres; esto se debe a que las mujeres toman el suicidio como un acto de comunicación y optan, en consecuencia, por métodos menos eficaces, menos violentos. Esto se conoce como "el gesto suicida", cuando el acto de violencia es sin intenciones letales, como una «demanda de ayuda o de atención».
Estos datos estadísticos son de 2008, los últimos difundidos por el gobierno nacional, y no contemplan la epidemia se suicidios registrada en Rosario de la Frontera en 2010.
Esta es la superestructura de lo que sucede en Salta desde hace varios años (muchos de estos datos, que hoy escandalizan en medios nacionales, fueron publicados por Cuarto Poder en 2009 y 2010). Transcribimos dos párrafos de la última nota, publicada en razón a la epidemia de casos que se dio en Rosario de la Frontera: "Después de un considerable tiempo de letargo, y más o menos 8 muertos, una de las primeras reacciones del gobierno provincial fue deslindar responsabilidades, enviar a psicólogos recién recibidos y hablar del rol de los medios, medios que, es verdad, no habían ayudado mucho haciendo hincapié en la noticia, dando detalles de la metodología, transmitiendo una sensación que, desde el Werther de Goethe, se sabe puede ser contagiosa. La objeción del gobierno, en parte razonable a los medios masivos, sirvió, asimismo, como una mordaza efectiva para que no se ahonde en otras cuestiones de fondo, que exceden a este mismo gobierno y que tienen que ver con la clase de sociedad que se ha erigido en estos últimos años (sociedad que los jóvenes simplemente han heredado), donde el consumo desenfrenado, la pobreza crónica, la solemnidad y la tristeza cristiana se han mezclado en un coctail letal, convirtiendo a Salta en un simple suicidadero". El título de la nota fue "El club de los suicidas".
Detrás de todos estos datos, de todos estos números, están las personas. El disparador de esta nota es la muerte de Luján Peñalva y Yanina Nüesch, que ha generado muchas dudas. Dudas a las que el gobierno provincial ha terminado contribuyendo, con un burdo operativo mediático para tratar de avalar una hipótesis, la del suicidio, simplemente porque la otra lo comprometía de una manera más directa (asesinato = inseguridad); pero el resultado de la maniobra ha sido más bien negativo: una parte acepta la hipótesis y responsabiliza a las chicas o a sus familiares; pero una parte importante de la población cree que este es un gobierno que prefiere dejar totalmente impune dos asesinados, antes que aceptar la responsabilidad y este último punto de vista se esparce como virus por las redes sociales: y en esto un fantasma que vuelve del pasado: la muerte del jefe de la Brigada de Investigaciones, Néstor Píccolo; un supuesto suicidio en el que nadie cree. Pero más allá de todas las dudas que ha engendrado este caso, la superestructura es real: más allá del detonante particular que impulsa a cada persona a tomar una decisión de este calibre, sólo una hipótesis cultural y política puede explicar por qué las personas de esta provincia tienen un menor apego a la vida que los habitantes del resto del país.
El gobierno está equivocado si cree que los suicidios de estas dos chicas los libra de responsabilidad que sí les daría la hipótesis de un doble asesinato: son un síntoma de un profundo malestar que el gobierno no puede erradicar y del que incluso forma parte.
Una provincia feliz
Las explicaciones de los autores del informe de la Asociación para Políticas Públicas, Diego M. Fleitas y Alejandra Otamendi, son lapidarias con los políticos que condujeron esta provincia en los últimos diez años. "Los jóvenes de zonas alejadas han experimentado el acceso a toda la información, 'cultura' e interrelaciones de la Web, pero siguen viviendo en ciudades medianas o pequeñas, sin poder acceder a los 'bienes' que les muestra la Web. Están en una cultura tradicional. Todo lo cual genera frustraciones, desfases culturales y conflictos... este fenómeno sería particularmente acuciante en los jóvenes de sectores populares, quienes son incluidos en la cultura global pero humillados localmente y excluidos estructuralmente".
El médico Carlos Di Nanno, Coordinador Nacional de Salud Mental, fue entrevistado por Télam. Una de las preguntas que le hicieron fue: ¿El aburrimiento produce suicidios? Su respuesta: "Y sí... puede ser. Lo contextual es importante. Por eso insisto en temas como el desarraigo o la distancia, el no tener objetivos o no tener dónde depositar la esperanza." Pero el gobierno que prometió hacer realidad la esperanza tiene, además, otros problemas: la ausencia de la idea de futuro en todo su discurso: la adicción al pasado genera un fuerte desfasaje entre quienes no se sienten identificado con esa tradición: los jóvenes simplemente no pueden trazar lazos comunicantes con una sociedad que no los incluye en su discurso único: la apuesta a la apócrifa tradición que hace mediáticamente el gobierno enseña que hay una sola forma de ser salteño, y el problema es para los que no se reconocen en ese espejo viejo y deforme que el gobierno les pone en frente para que sepan cómo tiene que ser un salteño.
Y a los inconvenientes cotidianos (el machismo, el desempleo, la imposibilidad de planificación) se suma otro abismo: las grietas que la tecnología abre para atisbar un mundo posmoderno, desde reductos aún feudales en los que se sienten anclados: este contraste, marcado por el estudio de la ONG, también es letal.
Tan feudal que te destruye
Los datos estadísticos a los que tuvo acceso el periodista José González Romano, publicados por Cuarto Poder el año pasado, hacen posible analizar con mayor detalle la situación del suicidio en Salta Capital. Los datos son de Salta Capital y van entre 2007 y 2010, por lo que son cifras con las que aún no cuenta el Ministerio de Salud de la Nación o por lo menos cifras que aún no ha oficializado a través de su sector de control epidemiológico. Se trata de un informe de la División Centro de Reunión, Análisis y Difusión de datos, dependiente de la Dirección General de Investigaciones de la Policía de Salta, y fue realizado como respuesta a un requerimiento de la entonces concejal del Partido ObreroGabriela Cerrano.
Según este trabajo, entre el año 2007 y el 2010 en la capital salteña se suicidaron 269 jóvenes: 60 en el 2007; 82 en el 2008; 59 en el 2009 y 69 en el 2010. El 25.2% de los casos corresponde a menores y adolescentes de entre 12 y 20 años (68 muertes). Pero si se amplía la franja etárea hasta los 25, las muertes llegan a las 127, el 47,2 %. El análisis por género confirma una tendencia que se da en todo el mundo: aunque los intentos de suicidios sean mayores en las mujeres, son los hombres los que más se quitan la vida: de los 127 jóvenes que se mataron en Salta Capital, 102 corresponden al sexo masculino (el 80,3% de los casos).
Una cifra interesante del informe es la división por meses de los hechos, lo que podría servir a las autoridades, si realmente estuvieran interesadas, para realizar campañas especiales. La tasa de suicidio, al menos durante el 2007 y 2010, mostró una tendencia a elevar el número de muertes en los meses de febrero, abril y septiembre. Los porcentajes son 11,89 %, 10,78 % y 10,03%, respectivamente.
Las modalidades más usadas para quitarse la vida: la muerte por ahorcamiento es el modo más empleado con un porcentaje del 82,9%; seguido por el uso de armas de fuego con un 10%; la ingesta de sustancias nocivas 3,3%; el arrojo al vacío representa el 2,6%s; el empleo de arma blanca con 1,5%; y asfixia por inmersión con el 0,7%.
El informe policial trata, sin mucho éxito, de registrar los motivos que desencadenaron los suicidios, pero en el informe señalan que en un 60% de los casos se desconoce las causas que condujeron a la fatal determinación. Entre el 40% restante, la policía de la provincia realiza una simplificación de las causas que puede ser errónea: los "problemas familiares" tienen el 8.9%; la depresión, el 8,5%; en tercer lugar se encuentra lo que la policía a caratulado como "problemas sentimentales", con el 7,8%; en cuarto están los problemas de adicción (sólo estupefacientes, no se toma en cuenta el alcohol) con un 3,34%; problemas de salud aparece en un 1,8%; alcoholismo y problemas económicos, con un 1,48%.
Por otra parte, el informe permite proyectar un mapa de la desesperanza en la ciudad, porque los registros dan cuenta de la cantidad de casos por zonas, según las comisarías que formaron parte de los operativos. La comisaria que mas intervino en casos de suicidio es la Comisaría Segunda con 27 casos, le sigue la Décima con 23; y la Tercera y la Sexta, ambas con 22 casos. Entre estas cuatro comisarías tenemos el 62% de los casos (ocurridos en jurisdicción de comisarías, sin contar destacamentos). Algo interesante: las cuatro comisarias que encabezan el ranking casi en su totalidad se encuentran ubicadas en barrios de clase media: La Comisaría Segunda en Av. Pellegrini 752; la Tercera en Tres Cerritos; la Sexta en Ciudad del Milagro y Castañares), aunque esta también abarca barrios de una configuración social distinta a donde está asentada (Unión, Juan Manuel de Rosas, Primero de Mayo, 17 de Octubre, Juan Pablo Segundo).Fuente: Cuarto Poder
La Muerte: Lugar Común
2012-07-23T14:07:00-03:00
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