El 16 de diciembre pasado, L.C. (32) denunció haber sufrido la peor pesadilla de su vida cuando la pareja de su amiga, Marcelo A., abusó sexualmente de ella en el baño de la vivienda de éste.
Días más tarde, tras el análisis del médico legal, donde se compró que existió el acceso carnal, el hombre fue detenido y alojado en Alcaidía Judicial. Sin embargo, luego de cumplir una semana en prisión, fue liberado el viernes pasado por orden del juez de Instrucción Formal 5, Pablo Arancibia y eso generó otra alteración en el complicado estado de salud de la mujer.
En diálogo con El Tribuno, angustiada y con lágrimas en sus ojos, la damnificada dijo: “No había motivos para que lo liberen porque se compró que él abusó de mí y ahora tengo mucho miedo de que me pase algo”.
Lamentablemente, la mujer vive a solo 50 metros del local comercial que posee el acusado, y su liberación generó en ella un miedo profundo que la llevó a refugiarse en su domicilio durante todo el día.
“Desde que me enteré que el juez le otorgó la libertad, no quiero ir ni a trabajar y si salgo afuera de mi casa lo hago acompañada de alguien. A veces solo tengo ganas de dormir o ponerme a llorar”, describió.
“La psicóloga me dijo que estoy traumada y por eso no recuerdo mucho de lo que me pasó, pero yo estoy segura de que algo me puso en el vaso de fernet que estaba tomando porque yo siempre salgo y estoy acostumbrada a tomar alcohol, pero ahora no me acuerdo de mucho y todo me parece muy raro”.
Cabe recordar que la mujer, quien es madre soltera de un niño de 10 años, denunció que el 16 de diciembre pasado fue abusada sexualmente por el concubino de su amiga en la casa que éste posee en la zona de calles La Rioja y Orán, en el macrocentro capitalino.
“Esa noche salimos a bailar con dos amigas a un boliche ubicado en la avenida Paraguay. Después fuimos a la casa de la hermana de una de ellas donde también estaba este hombre que luego abusó de mí, y de ahí fuimos a una supuesta peña, pero como estaba clausurada, volvimos a su casa”, comentó.
“Yo tenía muchas ganas de entrar al baño, así que dejamos a una de mis amigas en una remisería y nos fuimos a la casa de este hombre. Después de entrar al baño, me lavé las manos y ahí fue cuando él ingresó y dos veces me quiso violar, pero me desvanecí y me agarró de las piernas y logró abusarme por detrás. Ahora recuerdo que también hizo que me agache y yo lo único que pude hacer es quedarme dura”. “A la salida, no me fijé si estaba su mujer o no, solo atiné a salir corriendo y me iba tomando la cabeza. Tomé un remise y me fui a la casa de un amigo en el barrio Ciudad del Milagro, donde lloré durante más de dos horas hasta que pude contarle lo que me pasó”.
La denuncia fue efectuada en la comisaría 1 y personal civil de la comisaría 2 logró la detención del acusado días después.
“Solo pido que se haga justicia”
En evidente estado de shock, L. C., quien denunció haber sido abusada sexualmente, reiteró a El Tribuno su único pedido: “Quiero que se haga justicia. Es lo único que pido.
Todos los días me levanto y trato de acordarme cómo sucedieron los hechos así puedo aportar más datos, pero estoy nublada”.
“Cuando oía o veía en las noticias que las chicas se negaban a denunciar este tipo de hechos, no las entendía y ahora las comprendo. A mí me dio mucho temor radicar esta denuncia y más ahora sabiendo que el hombre que abusó de mí está libre.
Afortunadamente estuve acompañada por mis amigos, quienes me incentivaron a comentar este hecho en la Policía, pero no estaba en mis planes poner a un abogado hasta que me enteré que salió en libertad”.
Al ser consultada por las repercusiones que tuvo el hecho tras haber salido en diferentes medios, la mujer señaló: “Me dolieron algunas cosas y declaraciones de los vecinos. Escuché por ahí que dijeron: ‘Al pobre chico del negocio le hicieron la cama’”.
“Cuando mi amiga, que es cuñada del abusador, se enteró que estaba haciendo la denuncia, me mandó un mensaje de texto donde me pedía que no haga la denuncia y que antes arregle con él, pero ¿qué tengo que arreglar?”, se preguntó.
Por último, la mujer comentó: “Les pedí a mis papás que ni se acerquen a la zona donde él y su familia tienen el negocio porque no quiero que les pase nada. Yo voy a continuar yendo a la psicóloga y al traumatólogo, pero lo único que quiero es que se haga justicia y no me voy a cansar de repetirlo hasta que se cumpla”, cerró.
Fuente: El Tribuno
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