Una estafa descubierta, y ningún detenido
Unknown
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12:01
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Provinciales
Un operativo salteño siguió la pista de una compra fraudulenta hasta Perico y logró un allanamiento. La mercadería se recuperó pero con una colaboración prácticamente nula de la policía jujeña.
Primero una compra no tan importante, después otra, después otra y finalmente una de más valor.
Así, de a poco, un estafador de Jujuy que pagaba con cheques robados se fue animando con la compra de tambores de lubricantes a una empresa distribuidora de Salta.
Todo ello, hasta el jueves pasado, cuando Martín Zenteno Day, trabajador de “Lubriagro”, sospechó de la última operación, la cual duplicaba el valor de las anteriores. Decidió consultar entonces al Banco Francés, el cual le confirmó que le estaban intentando pagar con un cheque robado y denunciado dos años atrás. Hasta ese entonces, la única verificación que se había hecho era la de que la cuenta estuviese en orden.
Una vez reconocida la estafa se hizo la correspondiente denuncia a la Brigada de Investigaciones. Como la última compra -de aproximadamente 40.000 pesos- no había sido cerrada, decidieron continuarla para dar con los estafadores.
Así entonces, un infiltrado de la División de Delitos Económicos viajó con el remolque contratado para llevar los tambores de aceite hasta el lugar indicado por Antonio Jesús Pérez, nombre ficticio con el que se manejaba el comprador. Este primer lugar fue el cruce provincial “Los Lapachos”, de la ruta 34, cerca de Gemes.
Desde allí se le indicó al flete que el destino final era una finca de Perico, provincia de Jujuy, conocida informalmente como “Finca de Sola”. En las inmediaciones se quedó entonces el personal de la Brigada, en espera del exhorto del juzgado salteño para proceder al allanamiento.
Según se observó, la finca tenía gran movimiento, tanto de maquinaria agrícola como de vehículos de alta gama.
El exhorto llegó el viernes casi a medianoche y en él se pedía la colaboración de la policía de Jujuy para el allanamiento a la finca.
Sin embargo, esta colaboración fue prácticamente nula y se puso cuanta traba burocrática fue posible. Según informó Zenteno, la brigada de Investigación de Perico incluso pretendía demorar el allanamiento hasta el martes (por mañana), acrecentando el riesgo de que la mercadería se moviese de lugar.
Esto no sucedió y con el exhorto ya en mano, por la noche se procedió. Como era la policía de Jujuy la que debía actuar, no dejaban tocar nada a los oficiales salteños quienes justamente divisaron los tambores- los de las cuatro compras- bajo una lona azul. Ante la evidencia, se procedió a trasladarlos a todos, “con muy poco cuidado” según denunció una fuente directa y según lo demuestran las fotografías. Lo que evidencia aún mas la falta de colaboración de la policía jujeña es que pese a la evidencias no hubo detenidos.
El modus operandi de los estafadores
La forma de proceder de los estafadores se caracterizó por varios pasos en los que se procuró no dejar huella alguna.
En este caso, con la empresa distribuidora de lubricantes, primero se comunicó el estafador identificado como Antonio Jesús Pérez. Por teléfono hizo un pedido de $8.561 y posteriormente envió el cheque con un remís. Una vez asegurada la compra, el mismo Pérez envió un remolque contratado a retirar los tambores. Estos pasos se dieron el 28 de diciembre pasado y se repitieron el 7 de enero con una compra de $17.117 y luego el 9 de enero con una de $18.182 .
A la cuarta vez, cuando la compra doblaba casi el valor de la última, despertó sospechas. El banco confirmó que los cheques eran robados y por eso se dio la alarma a la Brigada de Investigaciones que intervino para hacer un seguimiento. Lo hicieron en un vehículo oficial no identificado. Siguieron al remolque que fue a hacer la entrega y se infiltraron a su vez como acompañantes del conductor. Cuando hicieron contacto con el estafador Antonio Jesús Pérez, este se encontraba en un Gol Trend blanco, nuevo y sin chapa identificatoria. De no haber sido por una demora, el estafador le habría encargado al remolque que trasladase la mercancía a otro vehículo antes de llegar al domicilio fijado. Pero es gracias a esta incidencia que lograron ubicar el depósito final. Es de destacar que cuando el vehículo del estafador acompañaba al remolque, hacía maniobras varias para asegurarse de que no era perseguido.
En este caso, con la empresa distribuidora de lubricantes, primero se comunicó el estafador identificado como Antonio Jesús Pérez. Por teléfono hizo un pedido de $8.561 y posteriormente envió el cheque con un remís. Una vez asegurada la compra, el mismo Pérez envió un remolque contratado a retirar los tambores. Estos pasos se dieron el 28 de diciembre pasado y se repitieron el 7 de enero con una compra de $17.117 y luego el 9 de enero con una de $18.182 .
A la cuarta vez, cuando la compra doblaba casi el valor de la última, despertó sospechas. El banco confirmó que los cheques eran robados y por eso se dio la alarma a la Brigada de Investigaciones que intervino para hacer un seguimiento. Lo hicieron en un vehículo oficial no identificado. Siguieron al remolque que fue a hacer la entrega y se infiltraron a su vez como acompañantes del conductor. Cuando hicieron contacto con el estafador Antonio Jesús Pérez, este se encontraba en un Gol Trend blanco, nuevo y sin chapa identificatoria. De no haber sido por una demora, el estafador le habría encargado al remolque que trasladase la mercancía a otro vehículo antes de llegar al domicilio fijado. Pero es gracias a esta incidencia que lograron ubicar el depósito final. Es de destacar que cuando el vehículo del estafador acompañaba al remolque, hacía maniobras varias para asegurarse de que no era perseguido.
Una estafa descubierta, y ningún detenido
2013-01-14T12:01:00-03:00
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