Los llaman "Generación C": conectados, computarizados, creando contenidos y clickeando
Lejos de las marcas y del mainstream de los medios, son talentos que eligen Youtube como canal para dar a conocer lo que hacen. Se distinguen por generar contenidos de calidad y crear comunidades. Y ganan dinero.
Después de los blogueros, cuya presencia mengua a medida que crecen las nuevas plataformas para subir las impresiones que cualquier persona tiene sobre cualquier cosa, la tendencia en Internet y las nuevas tecnologías pasa ahora por el éxito de los vloggers, así, con v corta. Los vloggers suman a escritura, propia del blog, la imagen. Es una palabra que proviene de otra: "video-blog".
Por lo general, los vloggers son gente muy joven, que suben videos editados de ellos mismos opinando graciosamente sobre acontecimientos cotidianos, o de corte stand-up, o subiendo fragmentos de algo (una escena, un corto, una película, un video musical hecho en casa, etc). Pero ahora, a cualquiera que suba imágenes propias –con más o menos perfección técnica y edición de ellas– se lo llama vlogger.
Según cifras de Youtube Argentina, son casi once las horas que en promedio pasan los argentinos mirando videos por semana. Pero sus autoridades están notando últimamente un cambio que, sospechan, marcará tendencia. El abandono paulatino del interés por subir (y pinchar) videos de gatitos tocando instrumentos o perros absortos en patinetas. "Resulta cada vez más evidente que algo está cambiado en cuanto a lo que la gente sube. Y en cuanto a lo que la gente quiere ver en Youtube. Por un lado, los consumidores cada vez más buscan contenidos de calidad en Youtube y sobre todo afines a sus intereses. Por el otro, productores de contenido están utilizando a Youtube como una herramienta de promoción, difusión e incluso monetización: una vidriera virtual para mostrar su talento a otros argentinos y para el mundo", dicen a Tiempo Argentino.
Se trata de un nuevo y vasto campo de interés, que pasa por el seguimiento de artistas favoritos al aprendizaje de piano, o en encontrar (y descubrir) producciones fílmicas independientes, o dar con el próximo jovencito que saltará a la fama en unos meses. Se trata cada vez más de músicos aficionados (y no tanto), cineastas dando sus primeros pasos, adolescentes con vocación de comediantes, standapistas y expertos en las más diversas materias, que se dan a conocer, o quieren compartir lo que saben hacer, y punto. Un fenómeno que es desde luego mundial. Los blogueros, a diferencia de los vloggers, están más preocupados por la palabra escrita antes que por la cultura de la imagen.
En la Argentina, el caso de "Alfredito" resulta ejemplar. Este joven del sur del Conurbano se ha hecho famoso a partir de un ingenio solidario con el desparpajo y la comicidad. Pero también merced a la seriedad con que presenta sus videos, donde la filmación y la edición de las imágenes resultan dignas, y aun muy profesionales. Como tantos otros, "Alfredito" creó su canal propio y personalizado en que sube sus vlogs. El éxito de Alfredito pasa por una constancia en subir videos en que muestra historias breves, donde lo cotidiano es tomado con hilaridad. Y donde participan amigos y familiares.
Pero lo que resulta aun más curioso de este fenómeno es que algunos de estos jóvenes vloggers además ganan dinero haciendo lo que hacen. Tiempo dialogó con Florencia Sabatini, gerente de comunicaciones y asuntos públicos de Google Argentina, empresa unida a Youtube: "La buena noticia que estamos teniendo, por datos e información que recibimos sobre lo que ocurre en Youtube, es que cada vez más los contenidos de calidad son sinónimo de Youtube: estamos viendo que la gente tiene tanta inclinación por los videos de entretenimientos como por los que informan. Por ejemplo, tenemos el caso de Educatina, que cuenta con 36 millones de vistas de videos, y emiten clases prácticas para alumnos. Y este es sólo un ejemplo de un proceso que se une a lo que ocurre en Argentina, donde existe de por sí un vibrante ecosistema compuesto por mucha gente con talentos, y con usuarios que consumen y comparten contenidos. Sea de cine o música, los tutoriales son de un gran éxito en la Argentina."
Según Youtube Argentina, los usuarios de Internet que tienen contacto con Youtube en la Argentina representa el 73% del total, lo que es una enormidad. A los vloggers, y a la gente similar a ellos, Youtube los llama Generación C (la C los identifica como conectados, computarizados, interesados en contenido y siempre cliqueando, y de "contenido"), que "es muy activa en países como en la Argentina, y que no tiene un perfil por edad sino por conducta: gente que no vivió eso de que las marcas impongan una agenda, sino que ellos mismos definen qué es o qué deja de ser cool. Y se calcula que en siete años, la generación C será el 40 % de la población en la Argentina, siempre según Sabatini.
Un caso son los chicos de Haedo de Farsa Producciones. Algunos de ellos comenzaron a realizar cortos a los 11 años. La productora nació casi como un juego hace dos décadas, pero hoy cuentan con más de 100 cortometrajes, un puñado de largos, 80 videoclips y varios premios internacionales. "Teníamos solo los VHS en mano, que era lo último de la tecnología por aquel entonces, y comenzamos a contar historias a través del video. Luego llegaron los cortos de cine fantástico, con zombies y alienígenas como piedras fundamentales", dice Pablo Parés, quien junto a Hernán Sáez fundaron Farsa, y hoy son uno de los vloggers más vistos de Argentina. "La idea de subirlos a Youtube surge en septiembre de 2006." La plataforma había nacido hacía poco más de un año, pero los cineastas ya entonces detectaron el potencial que podría tener. Para Farsa, hoy Youtube es el escenario donde estrenan sus nuevos proyectos y sigue siendo la apuesta más fuerte de la productora de cara al futuro. Tiene más de 4000 suscriptores y sus videos fueron vistos más de 2,8 millones de veces. Su corto más popular superó el millón de vistas y fue desde Youtube donde la saga Plaga Zombie se catapultó a la fama y donde los cineastas ya están promocionando con un trailer la tercera versión.
Para poner un ejemplo de un país vecino, el de Brasil, Gabriela Sabatini menciona el de "Gallina pintadita", un canal que nació en Brasil, creados por dos jóvenes que enviaron un piloto a la Red O Globo, que lo rechazó, y luego subieron ese contenido en Youtube Brasil. A partir de eso, los chicos lograron internalizar la marca y hoy lo miran millones de niños, “incluso los mios, que están fanatizados”, dice Sabatini. “Lo notable es que en Youtube tenemos 6 mil millones de videos que se ven por vez: o sea que la comparación sería de una hora por mes por cada persona de todo el planeta”, dice ella: “Otro ejemplo de que los vlogger llegaron para quedarse”. «
El negocio delos anuncios
En Youtube, las cifras que reciben por "vistas" de los videos varía mucho, porque para ingresar a ese sistema pago hay que asociarse al programa TrueView.
"Todo canal tiene opción de ser o no monetizado –explica Florencia Sabatini, gerente de comunicaciones y asuntos públicos de Google Argentina–. Para los que lo eligen, los anunciantes ponen anuncios en sus videos, pero para cobrar la publicidad debe ser vista completamente, por eso la ecuación monetaria es muy relativa: los anunciantes pagan en la medida en que la gente los ve." Asociado al TrueView, la gente puede ganar 1000 dólares por cada millón de veces visto un video.
Vlogueros con "v" de video: suben sus producciones y los visitan millones