CRIMEN DE TARTAGAL/ LA OPINION

El macabro hallazgo de la mujer asesinada en la misión aborigen Lapacho II, en Tartagal, grafica una vez más que la inseguridad que impera en la provincia es un dato de la realidad que se manifiesta día a día a lo largo y ancho del territorio salteño. El cadáver de la víctima apareció al costado de la ruta 86 que atraviesa varias comunidades aborígenes de la zona y donde el transito peatonal y vehicular es permanente. Sin embargo, el o los homicidas procedieron con llamativa impunidad, y lo que más llama la atención es el grado de saña con que mataron a la mujer. Nadie vio nada. Nadie escuchó nada. Nadie fue advertido de nada. Se comenta que la policía habría sido alertada en horas de la madrugada sobre la presencia de una mujer que merodeaba, aparentemente desnuda, cerca del lugar. Se desconoce si esto fue corroborado o no. Los vecinos de Lapacho II sostienen que la policía prácticamente no recorre la zona, donde están asentadas varias comunidades aborígenes. Allí son frecuentes la peleas, las que son atribuidas a los efectos del alcohol y la droga que consumen muchos jóvenes. El caso de Urbana Severo puede dar mucha tela para cortar, principalmente por las características del crimen. No es un tema menor que una persona sea asesinada a golpes y que dejen su cadáver al costado de una ruta con un objeto punzante incrustado en sus partes íntimas.
El recuerdo de Evangelina
Lo ocurrido en Lapacho II trajo a la memoria a los habitantes de la ciudad norteña Tartagal el caso de Evangelina Pisco, la adolescente wichi de 16 años que apareció muerta en confusas circunstancias en el interior de un pozo que la empresa Aguas del Norte había dejado a cielo abierto en la intersección de la ruta nacional 34 y calle Bolivia. Los rastros de la chica desaparecieron a la salida de una bailanta en mayo de 2010.
Este caso desnudó las falencias de la Policía de la Provincia en materia de investigación. En el desesperado intento de justificar que no había posibilidades de encontrar a la chica, se anunció que la víctima había sido descuartizada por un grupo de muchachos y chicas de la zona y que los restos fueron arrojados en distintos lugares. Una prima de Evangelina que aseguró haber visto cuando cayó en el interior del pozo terminó presa, junto a tres amigas y un amigo. A partir de la historia que se inventó todos ellos fueron víctimas de apremios ilegales. Uno manifestó que lo torturaron tanto que al final tuvo que declarar lo que los policías que rían.
El calvario para los detenidos terminó días más tarde cuando el cadáver de la adolescente fue detectado en el interior de las tuberías de agua. No estaba descuartizada y la única lesión que presentaba era un golpe del rostro, posiblemente producto de la caída. Y todo terminó con la detención de varios policías acusados de apremios. Sin embargo, el caso de Evangelina quedó en la nebulosa y nunca se pudo determinar con certeza si cayó accidentalmente al pozo que Aguas de Salta dejó abierto de manera irresponsable o si alguien la empujó.
Clima de confusión
La aparición del cadáver de la mujer en Lapacho II, en un principio generó mucha confusión. Todo indicaba que la víctima era una niña de 14 de años, que falta de su hogar desde el lunes pasado. Apenas se conoció la noticia, la madre de la menor manifestó casi con certeza que el cadáver sería de su hija. Sin embargo todo se aclaró más tarde, cuando Francisca Sarmiento, cacique de la comunidad aborigen Sarmiento, aseguró que la muerta era su prima Urbana Severo, de 33 a 35 años. La reconoció porque le faltaban tres dedos de uno de sus miembros superiores y por una enorme cicatriz de una quemadura a la altura del cuello.
Además, señaló que Urbana padecía de epilepsia. La cacique Sarmiento contó que su prima era oriunda de la misión aborigen Santa María y que era madre de siete hijos, a los que habría dejado abandonados. También manifestó que la víctima era adicta a las bebidas alcohólicas y que en los últimos meses estuvo viviendo en un rancho de la misión San Silvestre, cerca de la escuela Cacique Cambaí. “No la podía tener en mi casa, porque tomaba todo los días”, dijo. Por último, dejó entrever que la víctima sería indocumentada, pero dejó en claro que es su prima y que siempre la conoció como Urbana Severo.
En el marco de las diligencias realizadas por la Brigada de Investigaciones número 4, se informó que en los alrededores del lugar donde apareció el cuerpo encontraron cajas vacías de vino y una frazada.
Lo que se sospecha es que la mujer estuvo bebiendo con amigos en medio de unos matorrales y que en esas circunstancias la habrían violado y asesinado.
Fuente El Tribuno
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