Son miles los salteños que habitan en condiciones indignas
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EL TRIBUNO RECORRIÓ DISTINTOS ASENTAMIENTOS DE LA CAPITAL SALTEÑA Y RECOGIÓ DUROS RELATOS DE ALGUNAS FAMILIAS
Según un relevamiento realizado por la ONG Techo, en la provincia más de 18.500 familias viven en asentamientos.
“¿Si qué? ¿si tenemos gas acá? Pero ¿de qué me estás hablando chango?”, responde con seriedad y cierto tono de burla, María Vizcarra, una mujer que vive asentada en “barrio informal” Virgen de Luján, zona este de la capital. En ese asentamiento donde habitan 300 grupos familiares, la pobreza y la exclusión conocen de promesas, pero nunca cumplidas. Eso está demás aclararlo.
Como la señora Vizcarra, son miles las familias -en toda la provincia- que están sumergidas en la marginación, que no tienen un techo propio donde vivir y en consecuencia se han asentado en lugares desde donde intentan pasar inadvertidas. Sueñan con establecerse en el marco de la legalidad. Algún día, no saben cuando.
La semana pasada la organización sin fines de lucro Techo difundió los resultados de un relevamiento que realizó en distintas ciudades del país para determinar la cantidad de asentamientos. Para el caso de Salta, se basó en la ciudad de Tartagal y alrededores, en la capital provincial, en Orán y localidades anexas y en Rosario de la Frontera. Los resultados arribaron a que en la provincia hay 147 asentamientos o “barrios informales” donde moran alrededor de 18.500 familias.
En más de la mitad de los asentamientos informales del territorio relevado (66,7%) la eliminación de excrementos se realiza por desage solo a pozo ciego y más de un cuarto de los barrios (26,4%) tiene primordialmente cámara séptica. Solo el 3,1% de los barrios cuenta con conexión a red cloacal.
Un dato llamativo es que hay una gran disparidad en lo que respecta a la cantidad de familias que viven en los asentamientos. La investigación reveló que hay barrios informales habitados por ocho familias mientras que otros como el asentamiento Comunidad-
kilómetro 12 de Tartagal-se compone de 1.000 grupos familiares, igual que Solís Pizarro en la ciudad de Salta.
Otro elemento para destacar es que el 8,2% de los habitantes de los asentamientos no cuentan y que el 90% de los asentamientos informales de la provincia no tienen conexión formal a la red pública de agua.
No es una novedad la situación por la que Salta atraviesa en materia de política habitacional. La demanda de vivienda ha sido durante años el principal reclamo y la cantidad de predios fiscales y privados que fueron ilegalmente ocupados es un claro exponente de la situación.
Según los datos del censo 2.010, el 33% de las viviendas en Salta presentan características deficitarias, hay 58.259 hogares que padecen de Necesidades Básicas Insatisfechas y en el Instituto Provincial de la Vivienda, los inscriptos llegan hasta los 24.120.
Los datos encuentran mayor sustento cuando se toma en consideración que hay casi 300 mil salteños se encuentran insertos dentro de una pobreza de índole estructural. También según lo consignado por el censo.
Susana Flores: Vivir diez años sin luz
Afuera niños preparan fuego, ponen una olla con agua y pican verduras. Están cocinando para los perros de la familia. Desde adentro de la humilde casa sale ella, Susana Flores, una vecina de barrio 26 de Marzo que tiene seis hijos y quien hace más de diecisiete años vive en ese olvidado asentamiento. Susana trabaja lavando ropa, en su casa. En la vereda hay largas sogas con prendas colgadas. También hay latas oxidadas y hasta el viejo armazón de un auto que parece llevar mucho tiempo allí. Su esposo es chatarrero. Viven de eso. Sus hijos tienen entre 3 y 16 años. Susana dice que la temporada de lluvias es la peor época para las personas de la zona. Se inundan las calles y se obstaculiza el tránsito de los vehículos. “No pasa ni el recolector de basura y vivimos entre la suciedad”, contó la mujer, quien vive en la manzana 188. Contó, además, que ella y su familia vivieron diez años sin luz. No podían pagar el servicio y tuvieron que prescindir de él. Lo postergaron, antes habían sido postergados ellos mismo. Hace algunos días, un grupo de vecinos de ese asentamiento se manifestó en la avenida Tavella para pedir a los funcionarios que regularicen su situación. Quieren que se tomen medidas para que puedan contar con los servicios públicos, principalmente agua y cloacas. Ya han hecho reiterados pedidos a la Municipalidad y pese a que ya ha habido un acercamiento de los funcionarios, no ha habido una resolución definitiva.
Adriana Montial: Sacrificio por un poco de agua
Todas las noches tienen que aguardar a que haya algo de presión para juntar agua en tachos y llevarlos hasta su casa, en el asentamiento Bicentenario.
Muy cerca del Centro Cívico de Grand Bourg, muchas familias conocen la pobreza. La conocen bien.
Adriana Montial y su marido son una joven pareja que tienen un bebé y que desde hace dos años viven en el asentamiento. En el terreno que habitan pudieron construir dos habitaciones. En la de atrás vive la mamá de Adriana, con una de sus hermanas y su pequeña sobrina. Ellos viven adelante.
Por primera vez sienten que están en su lugar, pese a que saben bien que ese terreno no les pertenece y que, por ahora, solo cuentan con un permiso municipal para ocupar ese espacio. Anhelan poder recibir, en algún momento, las escrituras del lugar que a veces temen perder.
Por ahora, Adriana, su hijo y su marido viven entre las paredes grises, aún sin revocar, de esa habitación que es a la vez cocina, comedor y dormitorio.
La conexión de agua, en Bicentenario, se hizo de manera muy precaria, con un sistema de mangueras que los mismos vecinos realizaron para contar con este recurso elemental. Pero hay muy baja presión y a veces el momento para juntar un poco de agua es a las 3 o 4 de la mañana. Caminan varias cuadras cargando tachos hasta casa. Mientras, sueñan, en simples palabras, con una vida mejor.
María Vizcarra: Indignación
María Vizcarra dice que está cansada de las promesas. La tienen harta. Reclama y con justa razón pues el barrio donde habita es una postal de la marginalidad. Es que ella pensó que alguna vez, ese asentamiento iba a mejorar. Que todos los políticos que por allí pasaron cumplirían con lo que les prometieron. En el barrio informal Virgen del Luján, no hay gas. No hay agua y tampoco asfalto. Cada lluvia es un motivo para renegar. Su humilde casa colinda con otras igual de deterioradas que la de ella. Las divisiones de las parcelas donde se levantaron no tiene ninguna medida única por lo que la irregularidad en la distribución fue inevitable. Suciedad en la calle, basura en cada esquina y montículos de tierra por doquier complican el ingreso. “¿El Gobierno me viene hablar a mí de un cambio? Pero por favor hay que tener cara! grita María. “Encima me tengo que bancar que vengan a seguir prometiendo lo que nunca dan. Si, si te vamos a asfaltar tu cuadra y vamos a ponerte los servicios básicos, te dicen cada vez que se animan a venir”, cuenta la mujer con una indignación que traspasa su mirada. En ese barrio informal, también denominado Cerámica, cada una de las familias puso $15 y contrataron una máquina para que delinee el camino interno que hay. Las familias allí asentadas no tienen escritura. “La venimos pidiendo. Pero no se que decirte...”, contestó otra mujer.
Julia Gutiérrez: De lucha
Julia vive en Loteo Cervera, zona este de la ciudad de Salta. En una vivienda muy precaria. Tiene escritura pero no gas. Agua apenas porque no hay presión. Justo en frente de su casa arranca la villa 23 de Agosto. Allí, las familias que vieron a El Tribuno dialogar con Julia se acercaron para transmitir la impotencia que tienen por la cantidad de deficiencias en los servicios que los afectan. Todos los días es un problema para ellos usar el agua. En esa villa, donde las precarias viviendas no cuentan con escritura tampoco tienen gas. “Solamente garrafa podemos usar. Cloacas no tenemos. Y esto es un desorden grande”, sostuvo Oscar Agero. En la casa de Julia viven tres familias juntas. Hay tres habitaciones. Ahora están realizando ampliaciones pero desde afuera es fácil observar que el hacinamiento golpea a ese hogar. Es claro que la pobreza es moneda corriente allí, tanto como en los barrios informales que están anexados a Loteo Cervera. “Si hacemos protestas, difícilmente nos presten atención. Días atrás cortamos la avenida Tavella y nos dijeron que iban a ver cómo solucionaban el problema del agua”, cuenta Gabriela. En la zona sudeste de la capital se concentra la mayor cantidad de personas de escasos recursos. Hay más de 100 barrios y son frecuentes las denuncias de los vecinos por la problemática de la droga en los jóvenes. Principalmente por la proliferación de los puntos de venta de paco.
Fuente El Tribuno
Son miles los salteños que habitan en condiciones indignas
2013-11-18T06:38:00-03:00
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