Se acerca el final de un año singular, sin el liderazgo arrollador del fallecido ex presidente Hugo Chávez, cuyo legado, sin embargo, permitió al oficialismo sortear dos arduos procesos electorales en medio de dificultades económicas crecientes y de una altísima polarización política.


Los venezolanos iniciaron el 2013 pendientes de la salud de Chávez, quien el 8 de diciembre de 2012 anunció que regresaba a La Habana a operarse -por cuarta vez en un año y medio- del cáncer que padecía en la zona pélvica y, en un hecho sin precedente, habló en público de su sucesión y designó para ella al vicepresidente, Nicolás Maduro.

LA MUERTE DE CHÁVEZ

Excepto por una foto junto a sus hijas, ésa fue la última aparición pública de Chávez, que el 18 de febrero fue trasladado al hospital militar de Caracas, donde falleció el 5 de marzo.

La desaparición de un líder tan extraordinario sacudió, obviamente, tanto al oficialismo como a la oposición, y prolongó hasta hace pocos días el clima electoral iniciado a mediados de 2012, con las campañas para las anticipadas presidenciales del 7 de octubre -usualmente se realizan el primer domingo de diciembre-, en las que Chávez obtuvo su triunfo menos holgado (55,07% a 44,31%) frente al ascendente gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles.

El inusual desdoblamiento del calendario electoral había hecho volver a las urnas a los venezolanos el 16 de diciembre de 2012, cuando el chavismo se quedó con las gobernaciones de 20 de los 23 estados, y aplazó para este año los comicios municipales.

MADURO PRESIDENTE

Pero el día en que iban a elegirse alcaldes y concejales hubo que escoger al sucesor del mandatario muerto. El 14 de abril,
Maduro triunfó ajustadamente sobre Capriles (50,61% a 49,12%, con diferencia de 1,49 punto porcentual).

En relación con los comicios presidenciales de seis meses antes, con un padrón y una tasa de asistencia muy similares, el oficialismo perdió 604.000 votos y la Mesa de Unidad Democrática (MUD) opositora ganó 772.000.

Las causas pueden ser múltiples -el desgaste inevitable de 14 años de gobierno, la ausencia de Chávez y la calidad de ambas campañas desde el punto de vista estratégico seguramente aportaron lo suyo- pero, por encima de ellas, lo que quedó de manifiesto es que la polarización de la opinión venezolana había trepado a su máximo nivel.

DIFICULTADES ECONÓMICAS

El nuevo jefe del Estado asumió el 19 de abril, en medio de dificultades económicas crecientes: la inflación minorista acumularía 45,8% entre enero y octubre, contra 13,4% en igual lapso de 2012, y la escasez de productos básicos registraría un mínimo de 19,4% en junio y un máximo de 22,4% en octubre (frente a extremos de 10,8% y 16,3% en 2012), según datos del Banco Central de Venezuela (BCV).

Paralelamente, la escasez de divisas impulsaría la cotización del dólar paralelo a más de nueve veces el tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares y la debilidad del sistema energético provocaría cuatro apagones que afectaron a gran parte del país, tres por fallas en líneas de alta tensión y uno por un incendio en una subestación.

Maduro inició su mandato con ánimo conciliador y mantuvo reuniones con empresarios y dueños de medios de comunicación privados, pero el diálogo se extinguió pronto, sin haber alcanzado jamás el terreno político.

Es que la MUD -que, con 29 partidos, nuclea a prácticamente toda la oposición-, envalentonada por su desempeño del 14 de abril, no le dio respiro al gobierno y con dos acciones en particular cortó toda posibilidad de acercamiento.

Una fue el cuestionamiento del resultado de esos comicios, que impugnó, sin éxito, incluso ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

La otra fue la difusión, en mayo, de una grabación en la que el hasta entonces principal publicista del chavismo en radio y televisión, Mario Silva -que a partir de esos hechos perdió todos sus espacios-, relata a un asesor de inteligencia cubano una serie de supuestas irregularidades que lo involucran a él y a varias altas figuras del oficialismo.

Esos hechos provocaron que el gobierno y sus aliados cerraran filas -y, de paso, disiparan las especulaciones que abundaron sobre pujas internas de poder tras la muerte de Chávez- en el enfrentamiento con la oposición.

ELECCIONES MUNICIPALES

La MUD asumió los comicios municipales -que sucesivamente fueron aplazados del 14 de abril al 26 de mayo, el 14 de julio y finalmente el 8 de este mes- como la oportunidad de un plebiscito, a tal punto que designó a Capriles como jefe de la campaña.

La situación de la economía y la dificultad del gobierno para obtener el voto que le faltaba en la Asamblea Nacional (parlamento) para sancionar la “ley habilitante” que Maduro reclamaba desde agosto para legislar por decreto contra la “guerra económica” y la corrupción parecían favorecer a la coalición opositora.

Hasta que el mes pasado, el oficialismo destrabó la situación en el parlamento, obtuvo la habilitante y Maduro recuperó la iniciativa al ordenar operativos militares de inspección a comercios y rebajas de precios de hasta 70%.

Otra vez en las urnas, el chavismo volvió a ser la alternativa más votada y se alzó con al menos 250 de las 335 alcaldías en juego. Pero -por tercera vez en 19 elecciones desde que Chávez fuera elegido presidente por primera vez- sumó menos de la mitad de los votos totales y la mayoría de las alcaldías que ganó pertenecen a pequeños municipios.

Enfrente, la MUD conservó la gran mayoría de las ciudades más pobladas e incluso sumó algunas nuevas -como Barinas, la capital del estado natal de Chávez que gobierna su hermano Adán-, pero esta vez quedó a más de 6,5 puntos porcentuales por debajo del oficialismo.
Noticias Globales - Urbana Fm Te Mantiene Informado Siempre - Haz Clic en los Link - Internacionales - Nacionales - Provinciales y Locales para mas Información

Noticias Internacionales

Noticias Nacionales

Noticias Provinciales

Noticias Locales